miércoles, 9 de junio de 2010

Sueño porque vivo en mí...

Sueño, luego existo.
Pienso
que sueño tan hondo y cierto
que el sueño me despierta
en mitad del pensamiento.

Y me duele este soñar,
pensando que es tan sin sueño,
que los sueños se me rompen
—espumas del pensamiento—
en las arenas del mar
en que soñando, navego.

¿Pero existo? ¿Dónde y cómo?
Aquí, encerrado, me encuentro
en el sueño sin salida
que teje mi pensamiento,
preguntándome, doliéndome,
de ser, soñándome, cierto.

Soledad de soledades:
ya ni yo mismo me sueño,
pensando que existo y soy
sueño de mi pensamiento.

por Victoriano Crémer

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Hoy me he topado con este maravilloso poema de V.Crémer, una de esas casualidades (o causalidades) que ocurren inesperadamente y te alegran el día.
Por lo general, me resulta difícil encontrar poesía que me llene, y ya no hablo de rimas asonantes o figuras retóricas, simplemente del sentimiento que traspasa las palabras.
Quizás, sólo en un día como hoy, atípico donde los haya, pueda saborearse tan bien.

Un 40 de mayo para mojarse los pies con la lluvia de la calle.
 


2 comentarios:

Enrique GB dijo...

Bravo.

semetaphysical dijo...

creo que transmite bien lo que quiere transmitir, que ya es algo de cojones

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