domingo, 1 de agosto de 2010

No hay nada como domesticar

Hay que ver, la de cosas maravillosas que tenemos a nuestro alcance que ni valoramos.

No voy a decir que últimamente tenga una mirada más peculiar sobre la vida, porque en el fondo opino que siempre la he mirado de la misma forma.
Es cierto que quizás, como comentaba con un amigo, la verdad no sea única o tenga múltiples particiones referentes a diversas perspectivas que engloban el todo. O quizás, se trate de una única y objetiva con diferentes enfoques ¿Hasta qué punto es real la subjetividad? ¿Dónde empieza mi verdad y termina la tuya?

Ayer fue un día increíble, de esos que hace tiempo que no tenía y te dejan una sonrisa en el rostro por un cúmulo de detalles casi imperceptibles por la mayoría pero muy presentes para mí.
Esos son los mejores días, sin duda, en los que puedes viajar sin salir de la habitación, o compartir amaneceres a cientos de kilómetros.

Estuve, entre otras cosas, rememorando los mejores pasajes de El Principito, su bella metáfora entre el zorro y la amistad, y la rosa y el amor.

-Sí -dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo...

-Empiezo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... Creo que me ha domesticado...

...

-Por favor... domestícame! -dijo el zorro.

-Bien lo quisiera -respondió el principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

-Sólo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!

-¿Qué hay que hacer? -dijo el principito.

-Hay que ser muy paciente -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos. Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca...

Desde luego, no hay nada como domesticar. Convertir en único algo semejante, como bien ha hecho Punset conmigo. Este hombre me parece realmente especial e inteligente. Antes leía un artículo suyo sobre la Inteligencia Social  y como hemos evolucionado con grandes personajes (Einstein, Obama...) para trasferir el conocimiento a la mayoría. Utilizar la inteligencia al servicio de la manada y lograr así, otro paso en la evolución.

Me fascina ver cómo las personas argumentan sus pensamientos, cómo hacen uso de su cerebro y qué consecuencias obtienen; y es que no hay nada como conversar, leer o escribir durante horas. Reflexionar sobre la vida o intercambiar la perspectiva de la verdad.

En definitiva... no hay nada como domesticar :)

3 comentarios:

semetaphysical dijo...

:)

Enrique GB dijo...

Me encanta

Expediente X dijo...

El principito me lo he releido,
su concepto de poder,
esa idea de domesticación,
algo tan chiquitito...
y lo que esconde,
me quedo con esta respuesta
del principito:
" Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas."

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