martes, 2 de marzo de 2010

La naturaleza y yo

El ser humano está compuesto por un conjunto de instintos que tratamos de camuflar elegantemente con cosas como moralidad, protocolo y falsas apariencias. Sí, por mucho que lo neguemos, la genética está ahí (para bien o para mal).
Y como buena humana que soy, la naturaleza provoca en mí (o en mis instintos) un gran sentimiento de bienestar.
Perderse en el campo (o la playa, o la playa optimizada con el campo), respirar aire fresco y observar parajes maravillosos ha sido mi elección para estos últimos días.

Desde luego, como viene siendo normal en mi, me ha resultado imposible experimentar sucesos deterministas, es decir, una se levanta y sale de casa para dar un agradable paseo, y en realidad acaba en medio de dios sabe dónde corriendo bajo la tormenta (granizo, truenos...) empapada, en pantalón corto y sin posibilidad de retorno (sumamos el plus de que el dueño de la casa cierre la puerta con las llaves dentro (sabiendo que la única copia de las mismas estaba en OTRA provincia), y encima se queje de lo prehistórico de las cerraduras, argumentando que en los tiempos que corren debieran ser sustituidas por escáneres de retina que nos permitieran acceder siempre al hogar sin riesgos de pérdidas de llaves con catastróficas consecuencias). Sí, estoy de acuerdo, pero por desgracia no compartíamos mansión con el señor Gates, y por tanto cargar con los instrumentos rudimentarios actuales (también llamados 'llaves') era mucho más que una simple costumbre popular.

De modo que después de huir de los rayos cercanos acechantes, de sobrevivir a los desprendimientos de tierra y aguantar bajo los vientos y granizo, acabamos con alambres y destornilladores intentando abrir una puerta.

Por si no lo sabéis, abrir una puerta tal y como hacen en las películas, no resulta especialmente sencillo, es más, es practicamente imposible (por gente que no lo ha hecho nunca).
Lo más triste de esto, es que puedes juntar a 3 ingenieros con una gran caja de herramientas y obtener un gran NADA (o un gran FAIL), y sin embargo encontrarte a un cerrajero de apariencia incierta (donde 'incierta' es el eufemismo de "ludópata aguardientoso con nulo sentido de la estética") con una radiografía rota y conseguir una victoria aplastante.

Cerrajero 1 - Ingenieros 0.

Lo mejor de todo esto es el precio,
5 horas de trabajo de un informático con tecnología de última generación: 30 euros (aprox)
3 minutos del cerrajero con radiografía mágica: 65 euros
la cara de dos ingenieros humillados... no tiene precio.

Y para todo lo demás...
mucho sentido del humor ;)

PD. "Cosas fundamentales en la vida: El amor, Bécquer y los Alcázares" xD

5 comentarios:

Enrique GB dijo...

El trocito de plástico azul estuvo cerca. Lo que pasa es que en realidad no quisimos abrirla.
Un ingeniero sabe cuándo retirarse y, sobre todo, cuando subcontratar. Al precio que sea.

Diana dijo...

Desde luego, para qué queremos la destreza cuando tenemos el dinero?

Santi dijo...

¿pretendíais abrir una cerradura con herramientas caseras?!! :P

Ays, esto me recuerda al instituto cuando tuve que aprender como funcionaba una cerradura para así poder robar los exámenes.

Diana dijo...

El cerrajero lo consiguió con una radiografía rota... así que ¿por qué no íbamos a conseguirlo nosotros con las herramientas? Lo sé, lo sé... porque no somos cerrajeros xD

Squirrel dijo...

jajajaja

muy buena tu entrada xD en fin Diana, ya sabes lo que dicen... "nunca salgas de casa con una radiografía en el bolso" :P

Nora

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