viernes, 5 de marzo de 2010

Pon un Jacob en tu vida



Todos necesitamos un Jacob en nuestras vidas, alguien que nos guíe con un poco de misterio frente a las adversidades del universo.
Que sepa las respuestas de las preguntas que nos inquietan, o al menos, simule conocerlas.
Alguien que aparezca en los momentos decisivos, y nos mire con tranquilidad cuando todo va mal.
Que mantenga la calma y equilibre la balanza.
O sencillamente, alguien que nos preste su jacuzzi para revivir la fe.

La pregunta es ¿qué tipo de fichas somos?

martes, 2 de marzo de 2010

La naturaleza y yo

El ser humano está compuesto por un conjunto de instintos que tratamos de camuflar elegantemente con cosas como moralidad, protocolo y falsas apariencias. Sí, por mucho que lo neguemos, la genética está ahí (para bien o para mal).
Y como buena humana que soy, la naturaleza provoca en mí (o en mis instintos) un gran sentimiento de bienestar.
Perderse en el campo (o la playa, o la playa optimizada con el campo), respirar aire fresco y observar parajes maravillosos ha sido mi elección para estos últimos días.

Desde luego, como viene siendo normal en mi, me ha resultado imposible experimentar sucesos deterministas, es decir, una se levanta y sale de casa para dar un agradable paseo, y en realidad acaba en medio de dios sabe dónde corriendo bajo la tormenta (granizo, truenos...) empapada, en pantalón corto y sin posibilidad de retorno (sumamos el plus de que el dueño de la casa cierre la puerta con las llaves dentro (sabiendo que la única copia de las mismas estaba en OTRA provincia), y encima se queje de lo prehistórico de las cerraduras, argumentando que en los tiempos que corren debieran ser sustituidas por escáneres de retina que nos permitieran acceder siempre al hogar sin riesgos de pérdidas de llaves con catastróficas consecuencias). Sí, estoy de acuerdo, pero por desgracia no compartíamos mansión con el señor Gates, y por tanto cargar con los instrumentos rudimentarios actuales (también llamados 'llaves') era mucho más que una simple costumbre popular.

De modo que después de huir de los rayos cercanos acechantes, de sobrevivir a los desprendimientos de tierra y aguantar bajo los vientos y granizo, acabamos con alambres y destornilladores intentando abrir una puerta.

Por si no lo sabéis, abrir una puerta tal y como hacen en las películas, no resulta especialmente sencillo, es más, es practicamente imposible (por gente que no lo ha hecho nunca).
Lo más triste de esto, es que puedes juntar a 3 ingenieros con una gran caja de herramientas y obtener un gran NADA (o un gran FAIL), y sin embargo encontrarte a un cerrajero de apariencia incierta (donde 'incierta' es el eufemismo de "ludópata aguardientoso con nulo sentido de la estética") con una radiografía rota y conseguir una victoria aplastante.

Cerrajero 1 - Ingenieros 0.

Lo mejor de todo esto es el precio,
5 horas de trabajo de un informático con tecnología de última generación: 30 euros (aprox)
3 minutos del cerrajero con radiografía mágica: 65 euros
la cara de dos ingenieros humillados... no tiene precio.

Y para todo lo demás...
mucho sentido del humor ;)

PD. "Cosas fundamentales en la vida: El amor, Bécquer y los Alcázares" xD

lunes, 22 de febrero de 2010

Sumisa de pensamientos


Atada por la racionalidad, liberada de la insensatez y eclipsada por la locura.

Veamos si la Constancia da tan buenos resultados como la Razón.


Me he embarcado en el proyecto personal de reconfigurar aspectos personales. 

Matices, quizá trazos...



El Amor Caducado Huele Mal

Estoy harta del idealismo de boquilla, de los soñadores de plástico, de las utopías de escaparate...
Estoy harta de que Amelie sea tipo predeterminado en vez de entidad genuina...
Estoy harta de las palabras sobadas, de los conceptos de reventa social...

La gente se llama a sí misma idealista cuando en realidad son realistas. Cuando para ellos el fenómeno y noúmeno son lo mismo y lo único sensible a su consciencia es un abuso de subjetividad mal aplicada que guía cualquier directriz de comportamiento o juicio a los demás.

Sin hablar de la utopía, que lo más utópico que tiene es el número de personas que /con golpecitos en el pecho/ se la asignan pensando que les hace más chic cuando en realidad los releva a chof.

Me hace muchísima gracia cuando la gente pretende ser lo que no es, y se coloca un perfil (como el que asigna códigos de barra a los productos del carrefour) que teóricamente los define pero que no se asemeja ni de lejos a la realidad.

Creo que es porque lo especial está de moda. Lo happy-happy, las sonrisas de lata, los sueños embotellados y tantos otros conceptos que como poco me dan nauseas.

A ver, diferentes somos todos, especiales sólo algunos. Obviamente los elegidos varían con la percepción del observador y dudo mucho que algún día nos pongamos de acuerdo en la cuestión de la razón. Si es que ya lo decía Kant en su crítica a la razón pura, el buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada uno piensa estar bien provisto de él...

Si ya en esta ecuación metemos el amor hellokittyriano (más cursi imposible) el resultado es cuanto menos escalofriante.
Porque en nuestro mundo los románticos no son los que se enamoran con chopin sino los que regalan rosas y colonias de Dior a la luz de las velas de channel.
Pues qué queréis que os diga, prefiero las del ikea que encima de ser baratas huelen bien.

De modo que si ser soñador se basa en fantasear con no pagar hipoteca y lo romántico gira en torno al rosa cursi, ni quiero príncipes azul pastel ni utopías de 30 euros.

Colgaré el hábito de los términos manidos y me centraré en la trascendencia del ser.
El existencialismo, la existencia como incertidumbre, problematicidad, riesgo, decisión y empuje hacia delante.

Sí, en algo que crepúsculo no pueda fácilmente desvirtuar (...)

El Mundo de las Ideas

 A medida que profundizo en el pensamiento platónico más me doy cuenta de todo lo que comparto con él.
Si bien hace poco yo defendía a capa y espada la existencia de unos derechos/valores fundamentales cuya procedencia distaba de las leyes jurídicas y jurisprudencias mundiales, hoy me doy cuenta de que me refería sin saberlo al Mundo de las Ideas.

Platón creía en la existencia de dos tipos de realidad o tipos de mundos: el mundo sensible y el mundo inteligible (o mundo de las Ideas). El Mundo Sensible es el conjunto de cosas perceptibles por los sentidos, cosas materiales, temporales y espaciales. Por su parte, el Mundo Inteligible consta de realidades universales; es el mundo de las Ideas . Las Ideas no están sometidas a cambio, son eternas, invisibles, no materiales, atemporales y aespaciales. Se conocen por la razón. Es la auténtica realidad. Las Ideas no son conceptos o sucesos psíquicos, algo que exista en la mente; son entidades extramentales, con entidad objetiva e independiente del hombre.

Esta dualidad de lo perceptible y lo esencial siempre ha llamado mi atención.
Siempre he creído que hay todo un mundo detrás de los sentidos, de nuestra percepción personal. Aquella afirmación que le fue revelada al Principito ha sido subscrita mil veces por mi pensamiento, y a día de hoy sigo convencida de que lo Esencial es invisible a los ojos.

En esta huida desesperada de la caverna por la conquista de la liberación y el seguimiento de la cruzada del conocimiento, me topé con Kant.
Y sus fenómenos y noúmenos.
Este hombre, idealista trascendental, tiene mucho de interés. A resaltar su Imperativo Categórico (concepto que requiere un tiempo de explicación del que voy a prescindir, simplemente dejaré sus formulaciones sobre el mismo):

1. "Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal."
2. "Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio”.
* 3. "Obra como si por medio de tus máximas fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de los fines".


Pero realmente a mi me interesaba mucho más la parte de los fenómenos.
Kant diferencia entre fenómeno (hechos que percibimos) y noúmeno (lo que es realmente, su esencia), y de aquí surgió una corriente de la filosofía conocida como Fenomenología. (que estudia los fenómenos lanzados a la conciencia, es decir, las esencias de las cosas).

Podría hablar horas y horas sobre todos los pensamientos que se agolpan en mi cabeza al leer e indagar sobre este maravilloso mundo.
Aún me encuentro en el principio, a la salida de la cueva, o quizás tratando de ver realidades necesarias donde sólo hay contingentes, pero es un camino apasionante que me apetece recorrer.

No sé a dónde me llevará el mundo de las Ideas, o si encontraré algún día la esencia de las cosas, pero al menos viviré con la certeza de que la búsqueda es el camino para hallar el fin.

domingo, 21 de febrero de 2010

Cuento de hadas



Y al caer la noche, la princesa salió a su balcón en busca de una nueva estrella.

miércoles, 17 de febrero de 2010

La Naranja Mecánica

Hablar de La Naranja Mecánica sin hablar de Malcolm McDowell sería como concebir Parque Jurásico sin dinosaurios.
Si hay algo que le dé valor a esta película es la genial interpretación y lo logrado que está el personaje de Alex DeLarge.
Los espectadores nos dejamos manipular por él, un psicópata depravado capaz de cometer todo tipo de crímenes que endulza cada uno de sus pasos con una avispada ironía.

De esta cinta podemos sacar importantes reflexiones, la primera y más global sobre la ultraviolencia. Sobre una sociedad que cada vez va a más y cuya sed de sangre es insaciable.
La segunda sobre el boomeran que es la vida, que todo te lo devuelve. Vemos como Alex, al "rehabilitarse" se topa con toda la gente que ha maltratado y estas personas le devuelven con creces el sufrimiento que el mismo provocó.
Lo cual nos conduce a pensar ¿es el ojo por ojo lo único que sacia nuestro dolor?
Por otra parte tenemos al Estado. Con aparentes buenas ideas que siempre están tras la sombra de votos e intereses políticos; convirtiendo a sus ciudadanos en robots sin libre albedrío. ¿Es realmente una solución la que proponen con Alex?
¿Quitar la capacidad de decidir para evitar un mal mayor?
Todos estos conceptos envueltos en una estética psicodélica hacen de la naranja mecánica una obra de arte stanley-kubrickiense. Una película que desborda una genialidad perturbadora, combinando las escenas más desagradables con la música más celestial. Una dualidad casi insoportable que nos lleva a pensar sobre los límites del mal.
¿Cómo a alguien que le causa placer el dolor puede amar a Ludwig van?

Una verdadera pena el maltrato que sufrió esta película con la censura y las numerosas críticas que se llevó Kubrick, defendido a capa y espada por Anthony Burgess (escritor de la novela en la que se basa la obra). Seguramente porque sus detractores, empachados de violencia, sexo y brutalidad no supieron digerir los juicios y reflexiones morales que el director plasma sobre los gobiernos totalitaristas, un futuro pesimista (e inminente) o la verdadera naturaleza del ser humano.

Para todos aquellos que sabéis mirar más allá del envoltorio, una vez más, un placer recomendárosla.

"Ahí estaba yo y mis tres drugos, Pete, Georgie y Dim. Estábamos en el Dorova Milk Bar. En el Dorova Milk Bar servían leche plus: leche con venloceta, o con drencromina, que era lo que estábamos tomando. Aquello nos agudizaba los sentidos, y nos dejaba listos para una nueva sesión de ultraviolencia..." Alex DeLarge

lunes, 15 de febrero de 2010

Explorando nuevas tierras

Es raro escribir aquí... supongo que aún he de habituarme a tantas ovejillas y oscuridad.
Es curioso pero no sabría decir si esta plantilla me inspira tranquilidad o pesadillas... es todo tan pintoresco!
Lo peor es que he gastado como una hora en elegirla y no es que me convenza, pero es que lo demás estaba demasiado usado.
Así que mientras encuentro algún otro tema con el que me sienta más cómoda dejaré este.

Por cierto, no me he presentado pero... ya nos iremos conociendo...