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martes, 25 de mayo de 2010

Lost, we´re moving on


Música: LOST - The Oceanic 6 Theme 

Y tal como llegó... se marchó. Nos acompañó durante meses e incluso años. Nos hizo reír, y llorar. Por ella nos inventamos mil teorías. Y debatimos apasionadamente. Conversamos durante horas (o días). Y dimos rienda suelta a todas nuestras locuras.
Nos hizo esperar, ansiosos. Y agonizar, con miedo.
Nos ha encantado, y a veces desencantado. Nos enamoró, y también rompió el corazón. Nos regaló frases inolvidables y momentos que siempre permanecerán en la memoria. Dudas resueltas y misterios sin resolver.

Pero sobretodo, y ante todo, nos ha acompañado.
Mejor o peor, más o menos, pero ahí ha estado.

Y por todo eso, me hayan gustado más o menos las respuestas, he de dar las gracias.
Muchos dirán que sólo es una serie, pero algunos sabemos, que una serie puede ser mucho más que eso.

"No nos marchamos, no... Seguimos hacia adelante..."

viernes, 5 de marzo de 2010

Pon un Jacob en tu vida



Todos necesitamos un Jacob en nuestras vidas, alguien que nos guíe con un poco de misterio frente a las adversidades del universo.
Que sepa las respuestas de las preguntas que nos inquietan, o al menos, simule conocerlas.
Alguien que aparezca en los momentos decisivos, y nos mire con tranquilidad cuando todo va mal.
Que mantenga la calma y equilibre la balanza.
O sencillamente, alguien que nos preste su jacuzzi para revivir la fe.

La pregunta es ¿qué tipo de fichas somos?

martes, 18 de agosto de 2009

Los anti héroes

Me he dado cuenta de que tengo debilidad por los anti héroes.
Sí, "los malos".
Puede que sus causas no sean nobles ni justas pero derrochan inteligencia, saber estar y dotes de liderazgo.
(Obviamente hablo en la ficción, siempre he detestado a la gente que pasa por encima de todo y todos sin escrúpulos.Pero en los libros, películas o series es otro cantar.)

¿Os habéis dado cuenta de que los malos siempre son mucho más interesantes? Su historia, su carácter, sus razones... todo viene envuelto en un aura misteriosa llena de argumentos válidos y coherentes.
Sin embargo los buenos, lineales y demasiado obcecados en su causa, a veces pierden todo el encanto y toda su humanidad al convertirse en héroes.

Supongo que el buen (y estricto) camino hace de cualquiera un ser aburrido...

Y eso lleva a preguntarme por qué ellos no se saltan las reglas, no se equivocan, o en su defecto no tienen rasgos de egoísmo, de celos, de venganza o manipulación...
No representan personas de carne y hueso, no tienen ese punto de impredecible picardía excéntrica...

Quizás sea por esa razón, por ese marcado perfil de perfección, que me atraiga el mal camino.

El frío, culto y calculador Hannibal Lecter, el minucioso John Doe (Kevin Spacey en Seven), el pintoresco Alex DeLarge (La Naranja Mecánica)... Todos tan carismáticos como retorcidos. Apasionantes y perversos. Oscuros y siniestros sin perder su luz.
Todos siguen una estela de suspicacia astuta con la que logran alcanzar su causa.

Por eso me encanta Ben Linus (Lost). Porque sabe controlar en todo momento la situación, porque su cabeza va diez pasos por delante. Porque aunque parezca perdido, él siempre tiene un camino alternativo por el que ir.

Qué queréis que os diga... lo predecible, cansa.

domingo, 9 de agosto de 2009

Lost


He caído.
Lo reconozco.
Siempre dije que pasaba de Lost y ahora me encuentro pidiendo temporadas y viendo videos que jamás pensé que vería.
Sé que algunos han de estar bastante contentos por esto (Luis el primero que tanto empeño puso xD) aunque el culpable es Cuatro por ponerme los episodios de dos en dos a la hora que vuelvo del trabajo.

En fin, habrá que dejar sorprenderse por el cúmulo de vivencias que dejó el Oceanic 815 tras su paso. :-)

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A veces pienso que el mundo está demasiado lleno y sin embargo parece vacío.
Es una percepción que viene y va (supongo).

Una vez Séneca dijo “Jamás se descubriría nada si nos considerásemos satisfechos con las cosas descubiertas” y yo me pregunto por qué la gente deja de buscar, por qué se conforma, por qué se frena… ¿Es que acaso su corta mirada no alcanza más allá de la extensión de su propia sombra? ¿o por el contrario la felicidad supone la detención de esa búsqueda por el sentimiento de satisfacción con lo ya encontrado?

Pero si ni en toda una vida daría tiempo a encontrarlo todo… ¿Se trata entonces de acotar las metas? ¿O de no rendirse nunca en el intento de abarcarlo todo?

Pero... ¿por qué renegar de las causas perdidas si lo importante es la lucha por no dejar de creer?

martes, 29 de abril de 2008

Californication

Por fin he terminado de ver la primera temporada de esta irreverente como genial serie.
Puedo decir que Californication es de lo mejor que he visto en mucho tiempo.
Pero es sólo apta para los que son capaces de mirar más allá de las cantidades ingentes de sexo (un tanto explícito) que contiene. Porque sólo así podrás percatarte de la realidad de esta tragicomedia. De todo el trasfondo social que gotea en cada episodio.
Vidas frustradas, decisiones equivocadas, crisis de fe, problemas familiares, hormonas adolescentes con pensamientos (a veces) más cuerdos que los de los propios adultos, relaciones incompatibles, maduración... valoración...

Cada personaje trata un aspecto muy cotidiano de la vida.
Karen, el de las relaciones incompatibles. Se puede amar con locura a alguien, y saber que es imposible mantener una relación con esa persona. Pero eso a veces nos lleva a conformarnos, a pensar que la seguridad y la estabilidad lo son todo, olvidándonos de otros sentimientos mucho más importantes, o al menos igual de imprescindibles. ¿Qué pasa con la pasión? ¿Con el humor, con la locura u otros aspectos más irracionales? ¿Hay que dejarlos todos apartados pensando que para no sufrir es mejor prescindir? ¿Y realmente vivir una relación completamente lineal es mejor que otra con algún que otro sobresalto? ¿No habrá que buscar la química y el equilibrio como un todo, sabiendo que el sufrimiento es algo inherente al amor?

Becca, la pequeña niña adentrándose en la adolescencia, aprendiendo a ver su particular mundo de cuento de hadas en versión adulta.
A veces, su pensamiento deja en evidencia a los demás, porque es clara y directa. No está corrompida por la "sutileza" (por no decir, falsedad) adulta, y siendo partícipe de las andanzas de sus padres, es quizás la que con más objetividad analiza todo.
Ve como su madre no está enamorada del hombre con el que se va a casar, ve como su padre no ha sido capaz de valorar lo que tenía y consecuentemente perdió. Ve como ambos se adoran y se odian porque están unidos por un vinculo pasional. E hizo comprender a su padre, que lo importante no es tratar de evitar las desgracias, sino saber reaccionar ante ellas.

Mia, va un paso más allá. La adolescente adentrándose en la vida adulta. Pecando de inmadurez, y ostentando de madura, simula controlar todas las situaciones cuando la realidad no puede ser más lejana. Es de la tipología de personas que aparentan ser más fuertes que nadie, que nada les importa ni les hace daño, cuando en realidad son más sensibles que cualquiera de ellos.
Como personaje es un calco a la pícara rubita de American Beauty. Ambas de apariencia seguras e insensibles, sexys y atrevidas, que no son más que dos niñas vestidas de adultas con piel de crías.

Charlie, guarda el perfil del típico cuarentón maduro que sigue las normas, siempre criticando a su mejor amigo por alejarse del buen camino, que en el fondo tiene sus crisis de fe, como todos los demás. Sus aventuras con su secretaria le abren la puerta a un mundo desconocido y excitante. Pero la manzana prohibida sólo es buena al primer bocado, luego te das cuenta de que prefieres lo de todos los días.
Su matrimonio es el vivo ejemplo de muchos otros. Con altibajos y dudas, pero en el fondo formado por dos personas que ante todo se quieren el uno al otro.

y Hank, la perfección de la imperfección.
Tan genial como absurdo, tan auténtico como duro.
Irreverente, carismático... Un genio fracasado, o un genio incomprendido como la mayoría de ellos.
Capaz de desviarse tanto del camino como para salirse de él. Lo único que le mantiene es el amor a su hija, muy por encima del suyo propio.
Hank es de esas personas que piensan demasiado en sí mismos, que olvidan a los demás porque sus problemas no le dejan mirar más allá de su nariz.
Pero sus vivencias le hacen percatarse, tarde, de muchos de sus errores. Empieza a comprender que la madurez está ligada al saber valorar lo que uno posee. Aunque por desgracia estas apreciaciones suelen llegar al perder esas cosas.
Hace del sexo un buen aliado para abstraerse de un mundo que le asusta, al que no puede manejar como está acostumbrado.
Aplica su propia filosofía de vida, restándole importancia a muchas cosas que en el fondo no la tienen, pero sin perder del todo de vista su moralidad.
Cala a las personas como los buenos escritores. A la perfección. Y se aprovecha de esto para manejarlas a su antojo.
Pero no con todas puede. Karen, después de verse sometida a Moody con una relación un tanto frustrada, se convierte en la horma de su zapato, alguien que no cede ante sus bromas ni palabrería, que sigue la línea de la cordura, a pesar de cuestionarse siempre todas sus decisiones.

En resumen, una serie maravillosa para reflexionar sobre muchos aspectos cotidianos de la vida, aderezada con mucho sexo y más humor.