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martes, 30 de noviembre de 2010

El Yo Difuso --neuroconducta I --

"El yo difuso es la proyección del yo interno (juicio sintético a posteriori) de nuestra neuroconducta" Difusismo Cuántico


Si bien a priori esta afirmación puede parece algo confusa, no es mas que el reflejo de las capas abstractas de la personalidad del ser.
En realidad, el conocimiento personal es algo de lo que la población mundial carece, aunque se vanaglorie de ello. Esta es una de las razones que nos hacen pensar que la gente no sirve absolutamente para nada (o como mucho para mentirse). //*Me pregunto si aquellos homínidos de la historia también se enorgullecían por aspectos inexistentes de su personalidad...*//
La ciencia de la mentira está tan sumamente depurada en el ser humano que podría considerarse una virtud prácticamente innata.
Es en ese punto donde toma importancia el Yo Difuso, fundamental en áreas experimentales de conocimiento personal. ¿Quiénes somos realmente? ¿Somos lo que sentimos? Y lo que es más importante, ¿cómo podemos reprogramar nuestro manual de funcionamiento interno?

sábado, 8 de mayo de 2010

Estética trascendental...

Viernes 00.30 de la noche.
Metida en la cama con mi pijama de entre tiempo de women´s secret.
Arropada con mi nórdico (sí, hablo del edredom...), libro de filosofía a la derecha,
cereales smacks a la izquierda (son adictivos!), portatil (con música de Ella Fiztegerald) sobre mis piernas,  peluso observándome al frente y diario de verano a mis pies.


He aparcado temporalmente mis apuntes de métodos iterados, convergencias, acotaciones, trasformaciones y disertaciones matemáticas para centrarme en los juicios sintéticos a priori de Kant y en su estética trascendental...


/* Y a mí me llaman paranoíca...! Este hombre era mucho peor! */


Todo esto me ha hecho pensar en la de libros raros que se escriben... Hoy, sin ir más lejos, me encontraba en la sección de libros de la fnac leyendo cosas como el "optimismo obsesivo perseverante", el "costumbrismo amoroso" o la "momificación afectiva". Es increíble lo que es capaz de inventarse la gente con tal de dar veracidad a sus ideas (o será simplemente por diversión?, yo soy muy dada a inventarme "vocablos complejos y pseudo-inteligentes" como diría algún amigo xD).
De modo que después de pasar un buen rato ojeando libros pude sacar algunas conclusiones:


 
1- Daniel Goleman cree que todos podemos ser Dios
2- Los libros de autoayuda son todos el mismo cambiando el orden de las palabras
3- Freud no sabía escribir en Arial 12
4- Hay demasiados libros sobre el amor inteligente y muy pocos sobre la estupidez humana.
5- La combinación de libros filosóficos, psicológicos y de autoayuda puede ser letal xD




Así que mi consejo, para todos,  es la búsqueda de la realidad dentro del ambiente complejo conjugado que supone la existencia.


Como veis, ya tengo título para mi próxima entrada xD

lunes, 22 de febrero de 2010

El Mundo de las Ideas

 A medida que profundizo en el pensamiento platónico más me doy cuenta de todo lo que comparto con él.
Si bien hace poco yo defendía a capa y espada la existencia de unos derechos/valores fundamentales cuya procedencia distaba de las leyes jurídicas y jurisprudencias mundiales, hoy me doy cuenta de que me refería sin saberlo al Mundo de las Ideas.

Platón creía en la existencia de dos tipos de realidad o tipos de mundos: el mundo sensible y el mundo inteligible (o mundo de las Ideas). El Mundo Sensible es el conjunto de cosas perceptibles por los sentidos, cosas materiales, temporales y espaciales. Por su parte, el Mundo Inteligible consta de realidades universales; es el mundo de las Ideas . Las Ideas no están sometidas a cambio, son eternas, invisibles, no materiales, atemporales y aespaciales. Se conocen por la razón. Es la auténtica realidad. Las Ideas no son conceptos o sucesos psíquicos, algo que exista en la mente; son entidades extramentales, con entidad objetiva e independiente del hombre.

Esta dualidad de lo perceptible y lo esencial siempre ha llamado mi atención.
Siempre he creído que hay todo un mundo detrás de los sentidos, de nuestra percepción personal. Aquella afirmación que le fue revelada al Principito ha sido subscrita mil veces por mi pensamiento, y a día de hoy sigo convencida de que lo Esencial es invisible a los ojos.

En esta huida desesperada de la caverna por la conquista de la liberación y el seguimiento de la cruzada del conocimiento, me topé con Kant.
Y sus fenómenos y noúmenos.
Este hombre, idealista trascendental, tiene mucho de interés. A resaltar su Imperativo Categórico (concepto que requiere un tiempo de explicación del que voy a prescindir, simplemente dejaré sus formulaciones sobre el mismo):

1. "Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal."
2. "Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio”.
* 3. "Obra como si por medio de tus máximas fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de los fines".


Pero realmente a mi me interesaba mucho más la parte de los fenómenos.
Kant diferencia entre fenómeno (hechos que percibimos) y noúmeno (lo que es realmente, su esencia), y de aquí surgió una corriente de la filosofía conocida como Fenomenología. (que estudia los fenómenos lanzados a la conciencia, es decir, las esencias de las cosas).

Podría hablar horas y horas sobre todos los pensamientos que se agolpan en mi cabeza al leer e indagar sobre este maravilloso mundo.
Aún me encuentro en el principio, a la salida de la cueva, o quizás tratando de ver realidades necesarias donde sólo hay contingentes, pero es un camino apasionante que me apetece recorrer.

No sé a dónde me llevará el mundo de las Ideas, o si encontraré algún día la esencia de las cosas, pero al menos viviré con la certeza de que la búsqueda es el camino para hallar el fin.