domingo, 21 de febrero de 2010

Cuento de hadas



Y al caer la noche, la princesa salió a su balcón en busca de una nueva estrella.

miércoles, 17 de febrero de 2010

La Naranja Mecánica

Hablar de La Naranja Mecánica sin hablar de Malcolm McDowell sería como concebir Parque Jurásico sin dinosaurios.
Si hay algo que le dé valor a esta película es la genial interpretación y lo logrado que está el personaje de Alex DeLarge.
Los espectadores nos dejamos manipular por él, un psicópata depravado capaz de cometer todo tipo de crímenes que endulza cada uno de sus pasos con una avispada ironía.

De esta cinta podemos sacar importantes reflexiones, la primera y más global sobre la ultraviolencia. Sobre una sociedad que cada vez va a más y cuya sed de sangre es insaciable.
La segunda sobre el boomeran que es la vida, que todo te lo devuelve. Vemos como Alex, al "rehabilitarse" se topa con toda la gente que ha maltratado y estas personas le devuelven con creces el sufrimiento que el mismo provocó.
Lo cual nos conduce a pensar ¿es el ojo por ojo lo único que sacia nuestro dolor?
Por otra parte tenemos al Estado. Con aparentes buenas ideas que siempre están tras la sombra de votos e intereses políticos; convirtiendo a sus ciudadanos en robots sin libre albedrío. ¿Es realmente una solución la que proponen con Alex?
¿Quitar la capacidad de decidir para evitar un mal mayor?
Todos estos conceptos envueltos en una estética psicodélica hacen de la naranja mecánica una obra de arte stanley-kubrickiense. Una película que desborda una genialidad perturbadora, combinando las escenas más desagradables con la música más celestial. Una dualidad casi insoportable que nos lleva a pensar sobre los límites del mal.
¿Cómo a alguien que le causa placer el dolor puede amar a Ludwig van?

Una verdadera pena el maltrato que sufrió esta película con la censura y las numerosas críticas que se llevó Kubrick, defendido a capa y espada por Anthony Burgess (escritor de la novela en la que se basa la obra). Seguramente porque sus detractores, empachados de violencia, sexo y brutalidad no supieron digerir los juicios y reflexiones morales que el director plasma sobre los gobiernos totalitaristas, un futuro pesimista (e inminente) o la verdadera naturaleza del ser humano.

Para todos aquellos que sabéis mirar más allá del envoltorio, una vez más, un placer recomendárosla.

"Ahí estaba yo y mis tres drugos, Pete, Georgie y Dim. Estábamos en el Dorova Milk Bar. En el Dorova Milk Bar servían leche plus: leche con venloceta, o con drencromina, que era lo que estábamos tomando. Aquello nos agudizaba los sentidos, y nos dejaba listos para una nueva sesión de ultraviolencia..." Alex DeLarge

lunes, 15 de febrero de 2010

Explorando nuevas tierras

Es raro escribir aquí... supongo que aún he de habituarme a tantas ovejillas y oscuridad.
Es curioso pero no sabría decir si esta plantilla me inspira tranquilidad o pesadillas... es todo tan pintoresco!
Lo peor es que he gastado como una hora en elegirla y no es que me convenza, pero es que lo demás estaba demasiado usado.
Así que mientras encuentro algún otro tema con el que me sienta más cómoda dejaré este.

Por cierto, no me he presentado pero... ya nos iremos conociendo...

jueves, 11 de febrero de 2010

Pulp - maravillosa - Fiction

"¿Por qué crees que es necesario decir gilipolleces para sentirnos cómodos?"

Ayer volví a ver esta cinta, donde Tarantino y yo nos reconciliamos eternamente. Nunca he sido gran fan de este hombre, porque vende (por lo general) lo que yo denomino "excentricidades gratuitas", sí, las envuelve y te las mete en un pack que sus seguidores, más frikis aún que él, llaman "pelis de culto"...

Pero en Pulp Fiction todo cambia. Aquí el tiempo adquiere una nueva dimensión y sus excentricidades se convierten en diálogos geniales, personajes míticos y escenas irrepetibles en la historia del cine.
Cada cual tan personal como único, desde Vincent Vega ("Me voy a mi casa a tener un ataque al corazón" ), Jules Winnfield ("mi cartera es esa que pone hijo de puta peligroso"), Marsellus Wallace ("No estoy bien, estoy a mil jodidas millas de estar bien" ) hasta El señor Lobo ("Soy el sr.Lobo, soluciono problemas") , Mia, Butch...
A cuál mejor.

Su argumento, estructurado por piezas que encajan milimétricamente a la perfección define esta obra como sarcástica, divertida, cínica, extravagante, retorcida, sincera, irrespetuosa y genial.

Nos habla de las relaciones entre matones y mafiosos entremezcladas con muchas reflexiones encubiertas sobre drogas, fast food, sexo, violencia, televisión, iconos del cine, incluso religión ("y tú sabrás que mi nombre es Yavé, cuando mi venganza caiga sobre ti" ).

Tiene tantos detalles que es imposible captarlos todos, pero lo que sí podemos deducir es que cada uno de ellos no está al azar sino que tiene una evidente intención.
Desde cuando el chico dispara a Vincent y Jules sin darles ni una sola vez (como en los clásicos del cine donde los malos nunca aciertan) hasta cuando en el accidente de Butch, Wallace acaba disparando a una mujer inocente (esta escena, incluso cómica, nos recuerda a la vida diaria de los americanos, en cuyos telediarios no faltan casos de victimas inocentes envueltas en tiroteos en plena calle...)

Está tan calculado todo, que hasta da miedo. Pero Tarantino es así, condenadamente escrupuloso en sus creaciones. Y por ésta en concreto, yo personalmente se lo agradezco.

A ver si este genio resucita de su letargo, y nos regala algo no ya mejor, pero al menos sí a la altura de esta Pulp --maravillosa-- Fiction.

"No es el mismo juego; tampoco es la misma liga; ni siquiera es el mismo puto deporte"

miércoles, 3 de febrero de 2010

Final Hope 1x04

Aquella lágrima arrancó toda su piel.
Sus venas se secaron dejando un vacío doloroso e irreemplazable.
La verdad se tornaba tan triste como imprevisible y ya no había nada de entro de él.
Su alma se fugó en un intento fallido de cordura y le abandonó a corazón abierto mientras buscaba su otra mitad.

sábado, 2 de enero de 2010

El eco de mis pensamientos

Imagen: Las Meninas de Pablo Picasso

Aqui estamos 2010, pendiente de lo que nos depararás.

La sombra sigilosa que llama a las puertas y se representa de mil colores y en mil matices ha llegado a su fin.
Ahora vendrá la nueva imagen virtualizada de la idiosincrasia de la verdad.
Y expectantes sobre la polaridad positiva o negativa del curso de los hechos, nos olvidamos del fluir de las vivencias que azarosas revolotean entre sí.
¿Qué camisa férrea hay que elegir para vestir de elegancia la inconformidad de las mentes?
¿Qué valor debemos teclear para que un random no aleatorio nos de la clave del frenesí?
Los delirios delirantes tejerán alrededor de las consciencias y usurparán un año más, el escenario de las virtudes viudas.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Agresiones


No seré yo la que defienda políticamente a un hombre cuya ideología difiere profundamente de la mía.
Que censura sus propios actos a sabiendas de lo políticamente incorrectos que son, que carga "discretamente" contra gitanos, y en general con cualquiera que discrepe de su pensamiento...

Pero mucho menos seré yo la que defienda la violencia como medio, protesta o fin.
Me parece inaceptable, primitiva, ridícula e inmoral.

Y todos aquellos que toleren lo más mínimo algo así, son iguales de ridículos que el pensamiento de este hombre o las hazañas de aquel perturbado.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Estupidez

Una vez alguien me dijo que mejor reírse de la vida, porque las cosas tienen que ser graciosas.

Y después de pensarlo diré que lo siento mucho, pero a mí hay cosas que no me hacen ni puñetera gracia.

Siento el vocabulario, a veces sale mi otro yo, ese que deja de sonreír ingenuamente porque la estupidez no me provoca risa.

Sí, señores, hoy es día de hablar de esa gran conocida que es la estupidez. Generalmente, todos hemos coincidido con ella, a veces, incluso en nuestras propias carnes, como cuando te ves año tras año cometiendo los mismos errores y reprochándote las mismas cosas. Otras, sin embargo, nos toca colateralmente, como cuando viene de visita.

De pronto estás tan tranquila en tu sofá, tomándote un yogurt, y la estupidez llama a tu puerta. Sí, y tú, inocentemente abres pensando que es imposible que te visite tan a menudo, pero sí, ahí está de nuevo con su flamante sonrisa estúpida dispuesta a quedarse un rato más.
Podríamos decir, de hecho, que la estupidez es como las visitas pesadas, al principio te hacen gracia, pero cuando se quedan más de la cuenta desesperas por echarlas.

¿No os ha pasado algo que de estúpido os podríais reír pero que sin embargo os borra la sonrisa?

Es porque no es gracioso, es estúpido.

Y lo estúpido, señores míos, no nos hace ninguna gracia.